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Noticias Obesidad

¿Cómo se controla el metabolismo?

El comer cincos veces al día ayuda a acelerar el metabolismo y quemar grasa, explica nutrióloga

El metabolismo es un proceso químico-hormonal del cuerpo en el que se empiezan a digerir los alimentos desde la boca hasta el momento de su digestión. Funciona gracias a la glándula tiroides, explica la nutrióloda Arlette Modiano Hernández (*)

El metabolismo se puede controlar dependiendo del número de comidas que una persona hace al día. Si se mantiene una alimentación de cinco comidas, el  metabolismo se mantendrá acelerado y buen ritmo. Por  lo contrario, si se hace una comida al día el metabolismo se hará lento.

Si el metabolismo no está acelerado, la comida se digiere mucho más despacio. Para acelerarlo se debe hacer ejercicio y más comidas durante el día, no dejar pasar más de tres horas entre cada comida, recomienda Modiano Hernández.

Las cinco comidas deben ser tres comidas principales: desayuno, comida, cena, y dos colaciones entre comidas. No se debe dejar pasar más de 4 horas entre cada comida, lo ideal son tres horas.

La nutrióloga advierte que no hay alimentos que se encarguen de acelerar el metabolismo, que lo ideal es hacer varias comidas para hacerlo trabajar y así queme más calorías.

El desayuno debe ser abundante, así como la comida, la cena es ligera y las colaciones son pequeños snacks, como fruta, una barrita de cereal, algo de verdura, jícamas, pepinos; algo pequeño que mantenga el metabolismo activo, concluye la especialista.

 

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¿Sirve el frío para bajar de peso?

Seis valientes voluntarios en pantalones cortos y camiseta, una habitación a una temperatura entre 15ºC y 16ºC, diez días y seis horas diarias. El objetivo: ver cómo reacciona el metabolismo.

La conclusión: la exposición regular al frío leve puede ser una forma sana y sostenible para ayudar a las personas a perder peso.

Los investigadores del estudio publicado recientemente en Trends in Endocrinology & Metabolism querían averiguar qué pasa si en vez de regular la temperatura corporal con habitaciones climatizadas o ropa muy caliente, se dejaba que el cuerpo reaccionara solo al frío moderado.

Terminados los diez días de aclimatación, los participantes no sólo se acostumbraron a la baja temperatura, sino que se aceleró su metabolismo. Lo que provocó que gastaran más energía.

La hipótesis del doctor Wouter van Marken Lichtenbelt, biólogo del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, en Holanda, fue que el ambiente térmico afecta la salud de los humanos, particularmente la exposición regular al frío moderado, de una forma que incide en el gasto de energía.

“Debido a que la mayoría de nosotros estamos expuestos a ambientes cerrados el 90% del tiempo, valía la pena explorar sus aspectos para la salud”, explicó el especialista.

Si bien la investigación de Marken Lichtenbelt se basó en diez días de estudios, otro trabajo hecho en Japón durante seis semanas determinó una disminución de la grasa corporal, después de pasar dos horas al día a 17ºC.

“¿Qué pasa si no estás temblando y te expones al frío moderado? Que el cuerpo aumenta su metabolismo y utiliza más energía para mantener la temperatura corporal al nivel adecuado, que es 37ºC”, explica el experto holandés.

Frío incómodo

Los expertos estiman que el frío estimula el tejido adiposo marrón que, a su vez, acelera el metabolismo.

Pero 16ºC es una temperatura en que uno se puede sentir incómodo y desear subir el termostato, comer algo caliente -y normalmente dulce- o abrigarse.

“Si no estás acostumbrado a esas temperaturas, puedes sentir frío, pero llega un momento en que te aclimatas”, le dijo a la BBC el especialista. “Te acostumbras a la temperatura y dejas de tener esa sensación de incomodidad”.

En su estudio, el equipo de Marken Lichtenbelt se fijó que el tejido adiposo marrón -muy distinto a la grasa que suele acumularse en la zona del abdomen y que produce el sobre peso- aumentó considerablemente.

“Esta grasa marrón tiene otras partículas que ayudan a aumentar considerablemente la energía del metabolismo”, señaló el investigador.

Por lo que cuando se activa este tejido adiposo, induce calor y calienta el cuerpo.

Hasta hace unos años, se creía que el tejido adiposo marrón sólo estaba presente en bebés y desaparecía para cuando el humano llegaba a la adultez. “Sin embargo, recientemente hemos descubierto suficiente tejido adiposo marrón en adultos que es activamente metabólico”.

El experto aclara que este tipo de grasa no te hace gordo, pues se encuentra en la región del cuello “y no está en las cantidades que normalmente puede haber de grasa blanca”.

Si bien estos estudios pequeños han demostrado que las bajas temperaturas pueden ayudar a disminuir de peso, todavía es muy temprano para arrojar conclusiones definitivas.

Además, los hábitos alimenticios y el estilo de vida siguen teniendo un peso importante en la salud de las personas.

“Pero las condiciones medioambientales, como la temperatura, muchas veces se ha descuidado. Creo que es uno de los factores que se deberían tomar con más seriedad”, aclara Marken Lichtenbelt.

 

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Los riesgos cardiacos aumentan junto con el número de años de obesidad

Un estudio reafirma el vínculo entre el peso excesivo y los problemas cardiovasculares

Más malas noticias para los estadounidenses con sobrepeso: un estudio de 30 años de duración halla que el riesgo de enfermedades cardiacas aumenta mientras más tiempo es obesa una persona.

“Cada año de obesidad se asoció con un aumento del 2 al 4 por ciento en el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria subclínica”, señaló el autor principal del estudio, Jared Reis, epidemiólogo del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.

Una enfermedad cardiaca “subclínica” significa un daño en las arterias que aparece en marcadores, como, por ejemplo, la acumulación de calcio en las paredes de las arterias, pero que aún no se ha convertido en una enfermedad sintomática.

“Los que presentaban la mayor duración de obesidad general y obesidad abdominal tendían a tener el mayor riesgo” de enfermedad subclínica, señaló Reis.

El informe fue publicado en la edición del 17 de julio de la Journal of the American Medical Association.

En el nuevo estudio, el equipo de Reis utilizó escáneres para rastrear la acumulación de calcio en las arterias cardiacas de casi 3,300 adultos de 18 a 30 años. Cuando el estudio se inició a mediados de los 80, ninguno de los participantes era obeso.

Pero en el transcurso del estudio, más del 40 por ciento se hicieron obesos y el 41 por ciento desarrollaron obesidad abdominal (grasa excesiva en el vientre). Los que se hicieron obesos tendían a permanecer obesos durante años, anotaron los investigadores.

Los investigadores hallaron que el 27.5 por ciento de los participantes obesos a largo plazo mostraban señales de enfermedad cardiaca, y el problema empeoraba mientras más tiempo era obeso el individuo.

Más del 38 por ciento de los que pasaron más de 20 años con obesidad tenían arterias calcificadas, en comparación con solo alrededor de una cuarta parte de los que nunca aumentaron ese nivel de peso en exceso, mostraron los hallazgos.

Entre los que tenían obesidad general, el 6.5 por ciento tenían una calcificación arterial “extensiva” más peligrosa, al igual que el 9 por ciento de los que presentaban obesidad alrededor del vientre. En contraste, apenas alrededor del 5 por ciento de los que no eran obesos presentaban esa calcificación extensiva, hallaron los investigadores.

Reis dijo que los hallazgos podrían tener graves implicaciones para los estadounidenses a medida que envejecen.

“Con el aumento de los casos de obesidad en los últimos 30 años, los individuos más jóvenes se están haciendo más obesos a una edad más temprana que en generaciones anteriores”, anotó. “Esta mayor duración de la obesidad podría tener implicaciones importantes sobre el sufrimiento futuro por la enfermedad cardiaca subclínica y potencialmente para las tasas de enfermedad cardiaca clínica en Estados Unidos”.

Otro experto en el corazón se mostró de acuerdo.

“Las tasas de obesidad en niños y adultos han aumentado marcadamente en EE. UU. en los últimos 25 años”, lamentó el Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles. “Esto es particularmente preocupante dado que la obesidad se asocia con un mayor riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular prematura y mortalidad”.

El Dr. David Katz, director del Centro de Investigación en Prevención de la Universidad de Yale, dijo que también le preocupan las crecientes tasas de obesidad entre los jóvenes.

“Hace mucho que temo que en una era de diabetes tipo 2 cada vez más prevalente entre los niños, podría llegar un día en que la angina se convierta en un rito de paso adolescente junto con el acné”, planteó Katz.

Este nuevo estudio incrementa esa preocupación, dijo. “Demuestra lo que el sentido común sugeriría: mientras más dura la exposición a los efectos adversos de la obesidad, mayor es el daño en las arterias coronarias”.

Según Katz, “este estudio es otro motivo, si es que lo necesitamos, para dedicar todos los esfuerzos posibles a la prevención, el control y a revertir la obesidad desenfrenada en la niñez”.

 

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Cómo resistirse al chocolate

La clave para resistir la tentación del chocolate está en la ‘defusión cognitiva’.

muyinteresante.es

Los amantes del chocolate conocen muy bien las dificultades de resistirse al sabroso chocolate. Una vez que la idea de comer chocolate entra en nuestra mente es casi imposible de ignorar. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Flinders (Australia) sugiere que una técnica psicológica dividida en dos etapas podría ayudar a eliminar ese antojo irrefrenable.

Los investigadores descubrieron cómo la defusión cognitiva y las imágenes guiadas ayudaron a disminuir el deseo de comer chocolate entre un grupo de mujeres jóvenes que ansiaban satisfacer ese deseo con cacao.

Tomar chocolate con moderación es beneficioso para la salud, pero si nos pasamos, las consecuencias no deben pasarse por alto, ya que su alto contenido de grasa y azúcar puede aumentar el riesgo de obesidad y de patologías asociadas como presión arterial alta, diabetes y enfermedades del corazón.

Entonces, ¿cómo podemos erradicar esos pensamientos que nos hacen pensar en chocolate? El estudio exploró la idea de que los pensamientos iniciales sobre un objeto deseable son amplificados por las imágenes mentales. ¿Se podrían dirigir esos pensamientos para reducir el antojo de chocolate?

Los científicos probaron esta teoría realizando dos experimentos. El primer experimento contó con la participación de un grupo de 94 mujeres jóvenes, mientras que el segundo implicó a un grupo de 97 mujeres jóvenes que afirmaban querer reducir su deseo de comer chocolate. En ambos experimentos, las participantes fueron asignados al azar para recibir terapia de defusión cognitiva, imágenes guiadas o formar parte del grupo de control.

La difusión cognitiva se centra en tomar la iniciativa para alejarse del pensamiento que se desea, esto es, el chocolate para darnos cuenta de que no necesitamos responder a estos pensamientos con la acción (comerlo). Respecto a las imágenes guiadas, es la etapa en la que empezamos a imaginar cómo sería oler y comer chocolate. A continuación se sustituyen estos pensamientos con imágenes guiadas, esto es, imágenes no relacionadas con el chocolate como pueden ser un bosque o una playa.

En ambos grupos, los investigadores compararon la aparición de pensamientos relacionados con el chocolate antes y después de cada intervención, así como la intensidad de los antojos, la vivacidad de las imágenes y el consumo de chocolate.

Los investigadores descubrieron que la defusión cognitiva condujo a una reducción de los pensamientos intrusivos, la vivacidad de las imágenes y la intensidad del deseo en ambos grupos, mientras que las imágenes guiadas condujeron a reducciones en los pensamientos relacionados con el chocolate, la intrusión, la vivacidad de las imágenes y la intensidad del deseo .

Aunque el consumo de chocolate no difirió entre los grupos, los investigadores creen que sus hallazgos indican que la participación en una mayor conciencia de uno mismo cuando aparecen los pensamientos sobre el chocolate, podría detenernos de sucumbir a los antojos.

“Si abordamos la cuestión cuando aparece por primera vez en nuestra mente – sobre todo si no se tiene hambre – entonces es mucho más fácil que esperar a que los antojos cojan fuerza. Aprender a cortar estos deseos nada más surgir, dándose una distracción constructiva como imaginar un paseo en un bosque, puede ayudar a reducir la intrusión de los pensamientos y la vivacidad de las imágenes. Descubrimos que era importante dirigir los primeros pensamientos de antojo antes de que se convirtieran en antojos”, explica Sophie Schumacher, líder del trabajo.

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Es poco probable que los niños con sobrepeso lo superen al crecer

Los niños de cinco años con sobrepeso se enfrentan a un riesgo cuatro veces mayor de obesidad adolescente, halla una investigación nueva

El sobrepeso infantil podría no ser tan lindo como parece, sugiere una investigación reciente.

Los niños de cinco años que tienen peso de más podrían enfrentarse a un riesgo cuatro veces mayor de ser obesos a los 14 años, en comparación con sus pares de peso normal, halló el estudio.

De los niños que se hicieron obesos entre los 5 y los 14 años, casi la mitad tenían sobrepeso en kínder.

“Deseábamos enterarnos de cuáles eran las edades de vulnerabilidad y de un mayor riesgo para nuevos casos de obesidad. Hallamos que los nuevos casos de obesidad tendían a aumentar temprano”, apuntó la autora del estudio, Solveig Cunningham, de la Universidad de Emory, en Atlanta.

En el informe, que aparece en la edición del 30 de enero de la revista New England Journal of Medicine, los investigadores también hallaron que ni el estatus socioeconómico ni la etnia tenían un impacto sobre la obesidad.

“La obesidad afecta a los niños de todas las razas y niveles de estatus socioeconómico. Los niños de los grupos más ricos tendían a tener un riesgo algo más bajo de obesidad, pero las diferencias no fueron sorprendentes”, señaló Cunningham.

La obesidad infantil es un problema bien documentado en EE. UU. Pasó de un 4.2 por ciento en 1963-1965 a un 15.3 por ciento en 1999-2000, según la información de respaldo del estudio. Las investigaciones recientes sugieren que las tasas de obesidad infantil podrían haberse nivelado, pero sigue siendo un problema grave.

Para identificar mejor las formas de intervenir y de prevenir la obesidad infantil, Cunningham y sus colaboradores deseaban ver si había momentos de vulnerabilidad en las distintas edades de los niños, o si ciertos grupos tenían un mayor riesgo.

Para hacerlo, evaluaron datos del Estudio longitudinal de la niñez temprana. Ese estudio incluyó a más de 7,700 niños de kínder (con una edad promedio de 5.6 años) de distintos lugares de EE. UU. Se midió el peso y la estatura de los niños en siete momentos distintos hasta que estaban en octavo curso (con una edad promedio de 14.1 años).

Al comienzo del estudio, el 12.4 por ciento de los niños eran obesos. El 14.9 por ciento tenían sobrepeso. Para octavo curso, el 20.8 por ciento eran obesos y el 17 por ciento tenían sobrepeso.

La incidencia anual de obesidad, que es el porcentaje de niños que se hacían obesos cada año, pasó del 5.4 por ciento en kínder al 1.7 por ciento entre el quinto y el octavo cursos.

Aunque los investigadores no saben con certeza por qué la incidencia anual de los niños que se hacían obesos se redujo a medida que los niños crecían, Cunningham teorizó que “los niños que estaban en un mayor riesgo ya se habían convertido en obesos a una edad más temprana”.

A ñadió que “la obesidad es un problema complejo y multifacético. Nuestros hallazgos muestran que enfocarse en los niños pequeños es importante. Muchos de los niños tenían un peso malsano antes de empezar a ir a la escuela. Las preferencias y los gustos podrían fijarse en los primeros años, de forma que podría ser un buen momento para intervenir”.

“Los padres deben mantenerse enfocados en mantener un peso sano y aumentar la actividad”, anotó. “A las edades tempranas, el enfoque no debe ser perder peso”.

Una experta anotó que los esfuerzos deben comenzar incluso antes.

“Cuando los niños llegan al kínder con sobrepeso u obesos, eso ya los ha puesto en un camino malsano”, apuntó Nancy Copperman, directora de iniciativas de salud pública de la Oficina de Salud Comunitaria y Pública del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York.

Copperman añadió que si los niños llegan a kínder con sobrepeso u obesidad, el problema comenzó antes, con frecuencia al nacer con un peso alto.

En realidad, los esfuerzos de prevención deben “cambiar de perspectiva y comenzar a observar a las mujeres en edad fértil. Debemos promover la salud y las conductas saludables en ellas, porque tener un bebé que nazca con un peso sano ayuda a que ese bebé esté sano toda su vida. También podría ayudar a una mujer a mejorar sus malos hábitos antes de la llegada del niño”, afirmó.

Copperman añadió que los padres deben reforzar los mensajes sobre un estilo de vida saludable para ayudar a mantener a sus hijos con un peso sano. Recomendó el programa 5210 de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics). Recomienda 5 porciones de frutas y verduras al día, no más de 2 horas frente a pantallas al día, al menos 1 hora de actividad física cada día y ninguna bebida endulzada con azúcar.

“Los padres deben recordar que están modelando las conductas de sus hijos, incluso a edades muy tempranas. No es un trabajo fácil, y las intervenciones de salud pública deben respaldar a los padres”, añadió.

 

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La revancha de la cerveza: ahora dicen que sirve para adelgazar

Una investigación de la universidad española de Gran Canaria destaca sus propiedades nutricionales y asegura que es un pilar fundamental en la dieta mediterránea, considerada una de las más saludables del mundo. La polémica

¿La revancha de la cerveza? Esta bebida considerada una de las enemigas de las dietas está siendo reivindicada por un estudio científico que demuestra las propiedades nutricionales en su consumo moderado.

El estudio realizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria asegura que las bebidas fermentadas, como la cerveza, cumplen un rol fundamental puntualmente en la dieta mediterránea, considerada una de las más saludables a nivel mundial y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2010.

En ese aspecto, aclaran que “el consumo moderado de esta bebida (330 ml) mejora la calidad nutricional de la dieta mediterránea y colabora para incorporar otros alimentos saludables”. Así, la cerveza se suma al aceite de oliva, frutas y vegetales, granos, nueces, lácteos y pescados que son algunos de los alimentos que conforman la base de este tipo de dieta.

a importancia de incorporar la dieta mediterránea como estilo de vida saludable, se debe a que está asociada a la disminución del riesgo cardiovascular, a la prevención de la obesidad, la hipertensión y la diabetes.

Según el informe, dirigido por el doctor Lluís Serra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la cerveza tiene propiedades beneficiosas debido a su baja graduación alcohólica (5%) y los ingredientes naturales con los que está elaborada (maltodextrinas y carbohidratos complejos de absorción lenta). Por estos motivos, resulta un alimento muy completo para incorporar a la dieta.

Además, sugieren que la presencia de cerveza en el acompañamiento de la dieta mediterránea aumenta la adherencia a la misma.

“Las personas acostumbran a llevar una alimentación más saludable, si la bebida de acompañamiento es la cerveza”

Por su parte, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) es otro de los actores que recomienda el consumo moderado de esta bebida en la Pirámide de la Alimentación Saludable.

Seguramente resten nuevas investigaciones que puedan aportar más datos sobre dos aspectos importantes en el consumo moderado: primero, su alta asociación con hábitos de estilo de vida y dietarios saludables; y, segundo, el rol que algunos de sus componentes generales (alcohol) y específicos (por ejemplo, los polifenoles) pueden tener en la salud humana.

 

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Nutrición mental. Alimenta tus células desde la cabeza

Sobra decir que comer bien, de forma sana y variada es una apuesta segura para una buena salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de tres cuartas partes de las dolencias que padecen las personas están relacionadas con los hábitos alimenticios y, por tanto, una buena dieta puede servir como un sustento notable de una vida sin graves enfermedades, aunque, por otro lado, es sabido que la vida es una sorpresa continua y personas que hacen de la vida sana su seña de identidad terminan falleciendo antes que otras muchas que dedican el tiempo justo a atender a su cuerpo desde un punto de vista nutricional.

Cualquier médico, endocrino o nutricionista aconseja cumplir con esa pirámide alimentaria basada en los hidratos de carbono, seguida de las frutas, verduras y legumbres, de las carnes y los pescados, los lácteos, etc., sin embargo hay otras corrientes de pensamiento por algunos denominadas new age o misiticismo cuántico que tienen en cuenta  otros factores ajenos a la alimentación propiamente dicha pero que sí influyen en la ‘nutrición’.

‘¿Y tú que sabes? Dentro de la madriguera’ es un documental que cuenta con una década desde su publicación pero que no pasa de actualidad por las sorprendentes teorías que plantea, poco conocidas por la mayoría de los mortales en tanto que tienen a la física cuántica como su principal protagonista. En este film que fue toda una revolución, pero que algunos científicos han clasificado como pseudociencia, parte de sus protagonistas, profesionales, por otro lado, de reconocido prestigio, pretenden hacer ver que la salud no depende en todos los casos de la alimentación, incluso Joe Dispenza, bioquímico y doctor en Quiropraxia, pone en duda que los buenos hábitos alimentarios, si no van acompañados de unos buenos hábitos mentales, puedan surtir efecto en el organismo humano.

Explica que en el cerebro existe una parte llamada hipotálamo, a la que define como una especie de «minifábrica», un lugar en el que se reúnen determinadas sustancias químicas o péptidos que se corresponden con determinadas emociones, bien sean enfado, tristeza, sensación de víctima, lujuria… Según la visión que aporta al documental, en el momento en que el ser humano experimenta un estado emocional en el cuerpo o en el cerebro, el hipotálamo «ensambla» de inmediato péptidos a determinadas neurohormonas que se corresponden con los estados emocionales y los suelta por la glándula pituitaria en el flujo sanguíneo, siguiendo su camino hasta distintos centros por diferentes partes del cuerpo.

Candance Pert, neurocientífica y farmacóloga, fallecida el año pasado, sostenía que cada célula puede tener miles de receptores, que la abren al mundo exterior «de alguna manera». Cada péptido atraca en una célula, «como si fuera una llave que se mete en una cerradura; se coloca en la superficie el receptor y manda una señal a la célula». Así, el péptido encuentra los receptores y se pega a ellos, desencadenando una «tormenta» de reacciones bioquímicas, algunas de las cuales acaban con cambios en el mismo núcleo de la célula.

«Sin duda, todas las células están vivas y todas tienen conciencia, sobre todo si definimos conciencia como el punto de vista de un observador. Siempre está la perspectiva de la célula, que sabe qué proteínas fabrica. La célula es la unidad de conciencia más pequeña del cuerpo», decía.

A este respecto, Dispenza sostenía que las células le gritan al cerebro pidiendo la dosis de lo que sea, mandando impresiones a éste y generando la formación de imágenes. «Piensa en un motivo para sufrir y el cuerpo empezará a decirle al cerebro que no le llega la dosis química necesaria. Entonces el cerebro se activará y buscará una situación del pasado y transmitirá imágenes al lóbulo frontal. Nos provocamos situaciones que cumplen los antojos bioquímicos de las células y satisfacen nuestras necesidades bioquímicas», el problema es que si tendemos a la negatividad, nuestras células se alimentarán de ella, según la versión de estos profesionales.

En concreto, el bioquímico pone como ejemplo los experimentos con animales de laboratorio conectados a electrodos en algunas partes de su cerebro que producen neuropéptidos, sustancias «tan potentes» que al enseñar al animal a que apriete un tecla para lograr la liberación química, éste la escoge por delante del hambre, la sed o el sueño, «y de hecho, el animal sufre un colapso antes de preocuparse por él mismo. Esto es lo que el estrés provoca. Nos hace tan adictos a él que no podemos escoger; oscurece nuestra capacidad de decisión».

Por todo lo anterior, concluye que si se bombardea la célula con la misma actitud, y con la misma sustancia química una  y otra vez, cuando la célula se divide, la nueva tendrá más receptores para esos neuropéptidos emocionales concretos y menos receptores para las vitaminas, los minerales, los nutrientes y el intercambio de fluidos, o incluso para la eliminación de desechos y toxinas. Y entonces lanza la pregunta: ¿Realmente importa lo que comemos? ¿Tiene en realidad la nutrición algún efecto si la célula no tiene los receptores tras años de los abusos emocionales que recibe o dejan pasar los nutriente que necesita para estar sana?

Sin duda se trata de una visión cuanto menos curiosa, un tanto controvertida, y diferente a las propuestas de la mayor parte de los médicos y científicos, si bien merece la pena parar un momento a reflexionar sobre ella y pensar si, con independencia de esa supuesta nutrición mental, es necesario cambiar la actitud ante la vida. Para el bioquímico, cambiar, siempre que uno sea consciente de que su forma de pensar no le está aportando, significa que «tenemos que abandonar nuestro viejo yo. Significa que tenemos que dejar nuestra identidad atrás y hacer conjeturas sobre quiénes podríamos ser. Cambiar significa modificar nuestro comportamiento lo suficiente para que sea algo permanente».

Para él, «en el fondo», todo el mundo es un aventurero, «se trata sólo de dar el primer paso, porque la posibilidad anima a las células del cuerpo. Una historia futura las anima. Y si te permites el dilema y la posibilidad, cuando salgas de la madriguera serás diferente y la percepción del mundo no será la misma». ¿Cuál es tu visión del mundo? ¿Quieres cambiar? Cuida tu alimentación, pero no olvides alimentar también con positividad tu mente, por si acaso…

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Los peligros de las píldoras “mágicas” para bajar de peso

La mayoría de los productos para bajar de peso –que no son de origen natural- tienen los efectos adversos que casi todos conocen. Sin embargo, las personas los toman igual y hacen caso omiso a los peligros que podrían ocasionarles, lo que abre el debate de si bajar de peso a cualquier precio, es tan importante como la salud.

Por estos días en Estados Unidos y tras 13 años de no aprobar ningún medicamento con efecto adelgazante, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) le dio el visto bueno a dos medicamentos que prometen propiciar la baja de peso, sobre todo, en pacientes con obesidad.

El problema, es que según informa El País de España, el Belviq tiene por objetivo bloquear las señales de apetito en el cerebro, lo que puede causar cefaleas, mareos, náuseas y hasta depresión. Por su parte, la Osymia disminuye las ganas de comer, y provoca sensación de saciedad, pero entre sus efectos secundarios se encuentran daños cardíacos, epilepsia y malformaciones congénitas.

Pese a esto, los norteamericanos ven la llegada de estos productos como verdaderos salvavidas frente a la epidemia de obesidad que hay en dicho país, donde más de un tercio de la población adulta tiene obesidad.

Si bien, estos productos aparecen en el reciente debate sobre salud versus perder peso, existen en el mercado mundial cientos de píldoras o sistemas similares que también ocasionarían daños y acá te mostramos algunos.

Orlistat (Xenical): Principalmente comercializado en Europa, actúa reabsorbiendo las grasas. Eso sí, sólo debe ocuparse de vez en cuando y no como un tratamiento continuado.

Hormonas tiroideas: Pueden ser vía inyección o preparados, sirven para perder grasa, pero también reducen la masa muscular y ósea. Adicionalmente, pueden provocar hipertiroidismo, arritmias cardíacas y afectar al sistema neurovegetativo y nervioso

Inyecciones de Gonadotropina Coriónica Humana (HCG, por sus siglas en inglés): Expertos las consideran engañosas ya que deben ir acompañadas de una dieta hipocalórica donde la baja de peso se produce igual. Entre sus efectos nocivos tiene los abortos, generación de cánceres como el de próstata o de mama, entre otros.

 

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3 errores que no te dejan perder peso [26-3-17]

Marzo 26, 2017

3 errores que no te dejan perder peso Seguramente no te has dado cuenta, pero hay ciertas rutinas que afectan tu metabolismo y no te dejan adelgazar. ¿Quieres saber cuáles son? 1- Te saltas las horas de sueño Necesitas dormir y punto. Está claro que tienes que buscar el horario para hacer ejercicio, pero dormir […]

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La barriga envejece y resta felicidad [23-3-17]

Marzo 23, 2017

La barriga envejece y resta felicidad Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, […]

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